Últimos días de Sifnos.

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El domingo hicimos visita a la ciudad de Apollonia, ciudad de paso donde las haya. Pero después de pasear por las calles de la ciudad y subir hasta la montaña, encontramos unas vistas magnífica (lo podéis ver en el video de mi canal de youtube).
Lo curioso, es que desde ese punto, se veía el mar del norte y del sud, con un paisaje magnífico.
ya estamos todo lo moreno que queríamos, así que en unos días emprenderemos el viaje de vuelta.

Instalado campamento base en Sifnos.

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Después de un día en el cámping Makis, comprobando la calidad de sus instalaciones, hemos reubicado la tienda, haciéndonos nuestro un buen rinconcito.

Sifnos es diferente, es más barata y hay mucho barco pijo. Un buen sitio para acabar las vacaciones.

Mañana comenzaremos a explorar la isla, mientras tanto, un abrazo desde la terraza a pie de playa, con copita de tinto incluida.

Descanso en Sérifos.

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Tras un frío viaje en barco, atracamos en Sérifos. Observamos nada más llegar una ciudad de puerto pequeña con casas blancas y unas pinceladas de azul a juego con el color del mar en puertas y ventanas. Sin mucho más tiempo para observar nos subimos en una furgoneta con destino a Coralli cámping. La llegada a la instalación fue caótica, una aglomeración de tiendas de campaña hizo difícil encontrar nuestro rinconcito, en lo que parecía una mezcla entre una comuna hippie y un capítulos de Sensación de Vivir.

Sus playas cristalinas, pero muy frías, sin mucha aglomeración de gente, hacen de estos rincones un paraíso. Las casas, edificadas en diferentes niveles, en contraposición a un paisaje árido y montañoso acaban de dibujar la isla de Sérifos.

En la ciudad de Hora, encontramos el museo arqueológico, donde descubrimos que fue Perseo, al traer la cabeza de Medusa, el causante de tanta aridez. Y también la causa que aquí las ranas sean mudas. ¿Del susto?